Newvity Creatividad Aterrizada

La responsabilidad del diseñador en el registro de marca

2020-08-11

Cuando una empresa o una persona deciden definir y construir una marca, es porque quieren participar con esta en el mercado: vender algún producto y que los consumidores lo identifiquen, lo diferencien y lo prefieran por encima de los demás productos que existen en el mercado.

Para ello, es importante que la marca i) sirva efectivamente para diferenciar el producto de los demás productos del mercado, y ii) que quién la vaya a utilizar en el mercado pueda impedir que otras personas usen marcas idénticas o parecidas para identificar productos idénticos o parecidos, y que puedan generar confusión en los consumidores. En Colombia, esta posibilidad se consigue a través del registro de la marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

El registro de marca le concede al titular de la marca el derecho al uso exclusivo de la marca por un periodo de 10 años prorrogables en el tiempo. Si la marca no cuenta con este registro, el dueño de la marca no podrá impedir que otras personas la usen o usen marcas semejantes para identificar sus productos en el mercado.

Si una persona o una empresa deciden definir y desarrollar una marca para participar en el mercado, lo natural sería que al momento de definir el naming y su expresión gráfica se tuvieran en cuenta los requisitos para la participación de las marcas en el mercado. De lo contrario, se está desnaturalizando a la marca y al proceso de construcción y definición de marca, pues es poco probable que alguien que tenga la necesidad de definir y construir una marca persiga un propósito diferente al de participar en el mercado y diferenciar sus productos de los de la competencia.

En la mayoría de los casos, el diseñador es quien define, entre otras cosas, el naming y la expresión gráfica de la marca (principales elementos de protección). Si estos elementos no se pueden registrar como marca, la marca no podrá cumplir con su propósito en el mercado y el diseñador no habrá cumplido con su trabajo.

Así las cosas, aunque no es responsabilidad del diseñador realizar el proceso de registro de la marca, sí debería ser responsabilidad de éste definir y crear marcas que cumplan con los requisitos para que puedan participar de manera efectiva en el mercado, y esto incluye la posibilidad de conseguir el registro de la marca para impedir que otras personas usen marcas idénticas o semejantes que puedan generar confusión en el consumidor respecto del origen empresarial de los productos.

El desconocimiento de la responsabilidad del diseñador frente al registro de la marca termina por perjudicar al cliente quien, muchas veces, es quien asume el riesgo de si la marca se puede registrar o no. Y en el peor de los casos, el costo, en tiempo y en dinero, del desarrollo de un nuevo naming o de su expresión gráfica.

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