Newvity Creatividad Aterrizada

La creatividad en un mundo de normas

2020-04-02

En un mercado sobresaturado, donde la oferta sobrepasa la demanda de productos y servicios, los esfuerzos de las empresas por ganarse el reconocimiento de los consumidores son cada vez mayores. Las estrategias de comunicación, publicidad y mercadeo se han convertido en una de las mayores herramientas comerciales, a través de éstas se persigue convencer al consumidor para que escoja un producto en particular.

 La manera de leer y entender a los consumidores y, por tanto, de llegarles y venderles los productos, se ha convertido en el valor agregado de las marcas. Empresas como Apple, Uber o Airbnb encontraron la mejor manera de vender sus productos, no tanto por lo que ofrecen en sí: tecnología, movilidad, hospitalidad; sino por los valores y características que subyacen a ellos. La manera de persuadir, y lo que esto conlleva, ha sido entonces el móvil de la innovación en las industrias destinadas a la promoción y comercialización de las marcas –productos-. Pero ¿hasta dónde puede llevarnos la creatividad?

La creatividad es tan amplia como la sepamos explotar, pero teniendo en cuenta el contexto ­en el que se utiliza -y el poder de quién bien sabe explotarla - la creatividad debe ser tan amplia como la sepamos utilizar.

Muchas veces el afán de las empresas por conseguir un posicionamiento dentro del mercado lleva a que se traspasen límites legales -y éticos-, algunos desconocidos, y que acarrean, con o sin razón, una serie de problemas para las empresas responsables.

El número de multas impuestas por publicidad engañosa, violación a los derechos de los consumidores y, en general, violación a las normas de participación en el mercado, demuestra cómo, en ocasiones, quienes participan en el ejercicio creativo de planeación estratégica, comunicación, publicidad y mercadeo, olvidan el contexto dentro del cual trabajan: el mercado; los límites y regulaciones que sobre éste existen, y su público objetivo: personas. Así, con independencia del sentido mismo de las regulaciones del mercado (debate que no viene al caso), al igual que como se siguen las pautas de un brief al momento de definir una campaña, deberían seguirse los lineamientos legales -y éticos- existentes para la participación de una marca/empresa en el mercado. Claro está que, para ello, es importante, en primera medida, conocer la existencia y el alcance de éstos.

La definición de modelos de negocio, y la creación y desarrollo de acciones y estrategias de publicidad, comunicación y mercado, no son un ejercicio de creatividad libre y abstracto; tienen como fin la participación de las empresas/marcas en el mercado y, en este sentido, deben construirse siempre dentro del marco de las normas de participación en el mercado.

Por lo tanto, la verdadera capacidad creatividad de quienes participan en el mercado no puede medirse en función de los resultados conseguidos (como es el caso de los festivales de publicidad), sino también en relación con los medios y métodos para conseguirlos.

No es más creativo el que más resultados consigue, sino el que mejor sabe hacerlo y esto incluye el respeto por el contexto en el que se participa y la capacidad de crear de acuerdo con los lineamientos establecidos en éste.

Las normas de participación en el mercado no son una limitación a la creatividad, solo ponen a prueba la capacidad creativa de quienes participan en éste.

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